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Reflexiones sobre el privilegio de Dios (2)

por Madhana | 23 de Febrero de 2010 a las 16:03

Etiquetas : Dios privilegio creencia religión verdad busqueda Cerebro

¿Construye el cerebro nuestras creencias?

Siguiendo con las reflexiones anteriores, debo decir que exceptuando posiblemente a los buscadores profundos de la Verdad inmutable, que no están adscritos a dogmas, ni se sienten en posesión de su verdad, sino inundados de una explosión cósmica y universal, que no es monopolio ni patrimonio suyo, y que entienden es el derecho de nacimiento de todos, independientemente de raza, credo o religión; ¿nos damos cuenta que los seres comunes con poco y ningún discernimiento, creamos un Dios similar a nuestra forma de pensar o a la construcción de un ideal muy ligado a la cultura en la que nos hemos educado?,  ¿reparamos acaso, que las ideas que poseemos son el producto de creencias que nos han sido trasladadas a base de modelos de realidad preconcebidos y de acuerdo con ellos, configuramos una fe u otra en nuestra psique?

Muchos caminos hacia una sola verdad

 Los musulmanes creen en Alá y su profeta Mahoma, los hindúes en Krishna, Rama, Siva o Vishnu, los cristianos en el Padre o Jesús y naturalmente que todas las religiones tienen su teología o filosofía de búsqueda y hablan de la existencia de un solo Dios, aún cuando la forma de referirse a El pueda cambiar. Sin embargo entre ellas se disputan la Verdad Universal, confundiendo los medios con el fin, creando conflicto, división, enemistad, disputas, ya bien sea dentro de sus propias fes o fuera de ellas. Quizás, muchos son los camino y una la verdad.

 ¿Podemos reflexionar al menos con cierto desapasionamiento, acerca de lo que significa la frase:"Creo en Dios" ? ¿No es esto una idea o concepto creados por nuestra mente?

¿Creación del pensamiento?

 Cuando visitamos una iglesia y nos arrodillamos a rezar, en realidad estamos adorando o dirigiéndonos a algo que ha creado el pensamiento, lo cual significa de modo muy sutil, que nos estamos adorando a nosotros mismos en la forma de la idea o imagen que tenemos de Dios. Podrá parecer esto una afirmación atrevida cuando menos, pero es un hecho evidente.

 El pensamiento crea el símbolo con todos los atributos de ese símbolo, sea este romántico, o lógico y sensato; habiendo creado el símbolo, nos aferramos a él, le profesamos amor y nos volvemos intolerantes hacia cualquier otra cosa.

 Haciéndome eco de las palabras del gran pensador que fué Krishnamurti ...."Creamos entonces la barrera de "mi creencia" y "mi religión" en desacuerdo con "su creencia" y su "religión", sin considerar que tanto en un caso como otro, es la fabricación del pensamiento ...."

No existe el monopolio de Dios

 Cuando un grupo de personas comulga con unas ideas o creencias, se configura algo así como "nuestra religión", formándose una conciencia colectiva con mayor o menor convicción grupal. Empiezan a colocarse etiquetas diversas, y resulta que sin darnos cuenta, Dios viene a ser un cúmulo de ideas, sin llegar nunca a su experiencia directa, trascendiendo la dimensión del pensamiento, tiempo y espacio.

 Supongo que Dios no concede privilegios a unos cuantos, ni nadie puede arrogarse su posesión, ya que de ser así, habría que pedirles responsabilidades a aquellos que se consideran sus representantes en la tierra, por todo lo que aquí sucede.

 Dios tiene que dejar de ser una idea, un pensamiento, una creencia, una etiqueta, una imposición para cuando menos transformarse en una experiencia directa en cualquier ser humano. ¿Acaso cuando amamos a alguien, necesitamos intermediarios para que amen o interpreten por nosotros? El amor, brota como el agua en una fuente y hace la tierra del corazón y el sentimiento fértil.

Descubriendo el misterio sin fronteras

 El priivilegio de Dios, seguramente se hace patente en los que se sumergen en su propio interior y descubren el misterio de su propia dimensión sin fronteras. Y si no, que se lo pregunten a quienes lo buscaron, no en el cielo o en los templos y sí en su propio corazón: "San Juana de la Cruz, Santa Teresa, Ib Arabi, (místico sufí, nacido en Murcia (1165-1240) y todos los sabios de todas las tradiciones sin excepción." No sólo el agua de un lugar sacia la sed. Posiblemente, muchos son los caminos pero una sola la Verdad.

 Que la rana sepa, que aparte de su pozo limitado, existe el océano de lo infinito.

Reflexiones sobre el privilegio de Dios (1)

por Madhana | 22 de Febrero de 2010 a las 18:28

Etiquetas : Dios reflexion privilegio jerarquia creencia religión

Estoy seguro, que os preguntáis igual que yo, cuando analizamos y profundizamos sin prejuicios, de qué manera los seres humanos empleamos nuestras facultades intelectivas. La verdad, es que no creo que nos tomemos la molestia de hacerlo, puesto que estamos inmersos en la irracionalidad más animalística de luchas fratricidas en nombre de ideales que separan, guerras, disputas y caos permanente, tanto en nuestro propio interior como su reflejo externo que es la sociedad.

 Conformándonos en convencernos de que la naturaleza humana es de esa manera y no hay nada que podamos hacer para transformarla y hacer de la tierra un paraíso, incapaces de encontrar en esta vida la perfección y dicha que buscamos denodadamente, trasladamos nuestros deseo de plenitud e inmortalidad hacia una supuesta existencia eterna, donde disfrutaremos de lo que llamamos Dios. quien aguarda como juez, pendiente de acogernos en su seno o bien rechazarnos - siendo lo más curioso de esta idea, que las razones para gozar de la eternidad o sufrirla, parece ser que sólo las conocen,  aquellos que las pregonan y se ponen en el "lugar de Dios", explicando sus misterios, designios y legislando en su nombre -.

 Si somos medianamente observadores, comprobaremos que la palabra Dios, es el vocablo más usado y sin duda el menos comprendido. Se utilizan todo tipo de razonamientos, conceptos y argumentos, sin que caigamos en la cuenta, de que el Dios del que los seres humanos hablamos, está hecho a imagen y semejanza de la proyección de nuestros deseos, pensamientos, conveniencias, temores, esperanzas, construcciones culturales y tantas concepciones más que se puedan imaginar; de lo que no hay duda, es que ese Dios, está aprisionado y confinado en la estrechez de nuestra individualidad.

 Me inclino a pensar que en los límites de los patrones de pensamiento humano se reflejan aspectos en los que no puede tener cabida lo perenne y sin embargo, puede haber mecanismos para despertar y transmutar una "Energía", en estado latente. No entran aquí disquisiciones filosóficas, ni credos, ni verdades que tienden al reduccionismo. Posiblemente, la Conciencia sin Fronteras, de la que habla Ken Wilber.

 Distintos dignatarios, jerarcas e iluminados de diversas iglesias en el mundo, creen tener el "privilegio de Dios", creyéndose sus representantes, como si tuvieran acceso a lo Divino, -¿y si la divinidad estuviera en todo -?, pensando ellos, en su cortedad mental, que tal Dios está de su lado, regulando así en su nombre, conductas, vidas, pensamientos, erigiéndose  al mismo tiempo en conocedores de una dimensión Suprema y Eterna, que a todos aquí se nos escapa, y colocando a su Dios en el límite más absurdo del partidismo humano, sin reparar que si utilizamos el término Omnipresencia, su sentido o significado no es otro, que todo está impregnado de su presencia; toda la Creación y todo lo creado - y no meramente una mancha diminuta en el vasto océano espacial que llamamos tierra -. ¿Es que acaso Dios - supuestamente lo más ilimitado, tiene que estar limitado a un sinfín de creencias y situarlo en un lugar o ya bien en una iglesia, templo, mezquita o sinagoga?

  Dios tan partidista El, ignorando el resto de su Creación, les concede el privilegio de ser sus elegidos, como un padre caprichoso, y deshereda tanto en esta vida como en el más allá a los que no son considerados sus súbdiitos o fieles.

 ¡ Me parece una absoluta irracionalidad, dentro del razonamiento sobre Dios,  colocarlo de un lado u otro, de acuerdo con nuestro limitado, fanático, interpretativo y sectario entender!

  Sigue en (2)

¿Te crees todo lo que lees?

por Wes | 15 de Febrero de 2010 a las 15:33

Etiquetas : creencia escepticismo Spinoza credulidad ingenuidad juicios predisposición Descartes

¿Cuan ingenuos somos?

¿Eres ingenuo por naturaleza? ¿Te crees lo que se dice en la tele, en los periódicos, o incluso en los blogs? ¿O eres crítico por naturaleza? Todas nuestras mentes parecen tener la misma primera reacción: ¿Esto qué es?

Descartes

DescartesRené Descartes creía que el entendimiento y la creencia son procesos separados. Argumentaba que la gente primero presta atención y toma cierta información, entonces deciden si creen o no en ello. El punto de vista de Descartes parece ser correcto o por lo menos parece ser la forma en que nos gustaría funcionar.

La Psicología de Spinoza

Baruch Spinoza creía algo bastante diferente. El afirmaba que nos creemos toda la nueva información. Pensaba que podíamos cambiar nuestras apreciaciones, pero ya que nos demanda mas esfuerzo investigar y criticar la información simplemente nos la creemos hasta que se demuestra que no es cierta.
La visión de Spinoza no es atractiva ya que sugiere que tenemos que gastar nuestras energías en buscar las falsedades, ya sea escrita o contada, TV, Internet ó cualquier otro medio.

Investigation

Daniel Gilbert y sus colegas comprobaron estas dos teorías con una serie de experimentos para determinar como tratamos la nueva información (Gilbert et al., 1993). En su experimento los participantes leían declaraciones sobre dos robos y luego sentenciaban a los ladrones. Algunas de las declaraciones hacían parecer que el crimen era peor, e.g.: el ladrón tenía una pistola, o podían reducir el tono, el ladrón tenia que alimentar a sus hijos hambrientos. Pero solo algunas de las declaraciones eran ciertas. Se les decía que todas las declaraciones verdaderas estarían en letras de color verde mientras que las falsas serian en rojo. Durante el experimento la mitad de los participantes fueron distraídos mientras leían las declaraciones falsas pero no la otra mitad.
Si Spinoza estaba en lo cierto entonces los que habían sido distraídos mientras leían las declaraciones falsas no habrían tenido tiempo de discernir que las declaraciones estaban escritas en rojo por lo que eran mentira e influenciaría en el veredicto final al procesado. Si Descartes estaba en lo cierto la distracción no tendría efecto ya que no habrían tenido tiempo de creer o no y no influenciaría en sus sentencias.

¿Qué descubrimos?

Cuando la declaración falsa hacia aparecer que el crimen era peor, los participantes que habían sido interrumpidos sentenciaban al criminal casi al doble de tiempo en la cárcel, 11 años en vez de 6, El grupo sin interrupciones pudo eliminar las declaraciones falsas. Consecuentemente sus veredictos no tenían diferencias significativas si las declaraciones falsas se orientaban para hacer parecer el caso más o menos serio.
Es decir, solo cuando tenían tiempo de pensar podían comportarse como esperamos que se hace ante una declaración falsa. Sin embargo, sin tiempo suficiente, la gente se creía lo que leía. Gilbert y sus colegas concluyeron que Spinoza estaba en lo cierto. El creer no es un proceso en dos fases. Comprender es creer, tu asumes la nueva información como cierta hasta que haces uso de tus capacidades de critica para cambiar tu mente. De esta forma es más sencillo ser crédulos que incrédulos

Primero Creemos

El estudio de Gilbert explica en parte algunos otros comportamientos de la gente:
•    Predisposición a la atribución: Presuponemos que el comportamiento de una persona refleja su personalidad, cuando en realidad lo único que refleja es la situación.
•    Predisposición a la veracidad: Generalmente asumimos que los demás están diciendo la verdad, incluso si y mientras están mintiendo.
•    El efecto de persuasión: La distracción incrementa la capacidad persuasiva del mensaje.
•    Predisposición a la ratificación de la hipótesis: Cuando se comprueba una teoría tendemos a buscar información que la confirme más que la que pueda probar que es errónea.
La máxima de Spinoza: comprender es creer, podría explicar algunas de estas predisposiciones como resultado de una tendencia a creer primero y hacer preguntas después. Tomemos la predisposición a la atribución, cuando conoces a alguien que parece nervioso, probablemente asumas que posee una personalidad nerviosa. Parece ser una inferencia obvia a realizar. Y sin embargo podría ser que estuviera afectado por una información delicada respecto a salud u algo similar
Gilbert conviene en decir que todo esto parecen ser malas noticias. Si la gente cree todo lo que ve y oye, hemos de ser más cuidadosos en el momento de comunicar información.

Los Beneficios de la Predisposición de Spinoza

SpinozaDemasiado cinismo tampoco es bueno. Entonces solo creerías en lo que posea unas claras evidencias. Todo lo demás estaría en una especie de limbo hasta que fuera investigado. Si tuviéramos que ir comprobando constantemente todas nuestras creencias, nunca tendríamos nada hecho y posiblemente perderíamos un montón de buenas oportunidades.
Si sigues el modelo de Spinoza, puedes creer en las nuevas informaciones desde una perspectiva heurística que induzca a investigar con posterioridad la información sospechosa. Si, frecuentemente creerás cosas que no son ciertas, pero es mejor creer demás y ser engañado de vez en cuando, que ser demasiado cínico y perder tantas cosas que son reales y verdaderas.
Quizás esté siendo ingenuo. Quizás todos somos demasiado ingenuos y demasiado perezosos para utilizar la capacidad crítica de nuestras mentes. ¿Qué pensáis?

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