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La aventura del espíritu

arqueología de la religión

Cuando uno de alguna manera se introduce en la arqueología espiritual, - definición interesante de la escritora y profesora de religiones comparadas, Karen Armstrong -, se va a encontrar con corrientes de pensamiento diversas, pero las que mantienen un destacado papel y gran influencia son las denominadas religiones principales.

 En su esencia, la religión no es algo acerca de creencias, filosofías o metafísica que obsesiona a tantos seguidores, y que les hace ser o convertirse en combatientes de una llamada verdad reservada exclusivamente para sus ideales, los cuales determinan su función en la vida en múltiples aspectos.

 La principal o más destacada actividad de un seguidor religioso, es creer o aceptar ideas con las que se identifican y de las que forman parte.

Darse de corazón

La palabra Credo, proviene de corazón y en realidad viene a significar darse con el corazón o comprometerse con el corazón, lo cual es distinto a ser un creyente sin más, que tiende a aceptar mandamientos abstrusos, convirtiéndose estos en la esencia de su vida religiosa expuestos por una jerarquía aceptada.

 En realidad, la religión es básicamente  llevar a cabo acciones con un comportamiento y actitud que produce un profundo cambio interior y no se trata por lo tanto de aceptar ciertas opiniones religiosas.

 

Era axial

 Esta tendencia o inclinación de pensamiento espiritual se puede observar en la era axial,  - de la que hablaré en su momento -, término que acuño y en el que hizo tanto hincapié el filósofo Karl Jaspers, y en la que el desarrollo tiene que ver con la compasión, dejando de lado tanto el egoísmo como la aceptación ciega de propuestas religiosas impuestas bajo criterios de autoridad.

Buddha y erradicación del dolor

 Cuando se cuenta la historia de aquel monje que tenía una mente inquisitiva, filosófica y metafísica y perseguía a Buddha preguntando insistentemente sobre el porqué del universo, la muerte, la maldad y tantas dudas más, el Iluminado le contó la historia de la flecha envenenada.

"Si a un soldado que es herido por una flecha envenenada se le ocurre pensar: no voy a quitarme la flecha hasta que sepa quien la ha disparado, desde donde, a què casta pertenece y así sucesivamente, lo más seguro es que se muera sin obtener respuesta alguna". Lo lógico es erradicar la causa del dolor.

 Supongamos que tuviésemos la capacidad de una vez por todas de saber quien creó el mundo y porqué lo hizo, sin duda alguna, el dolor, el sufrimiento, la muerte, la vejez, la enfermedad seguirían existiendo.

aventura del espíritu

 La religión es aprender a aventurarse en el espíritu para descubrir e ir más allá de las limitaciones de la aceptación de creencias que suelen llevar a la disputa y a pensar, "mi Dios es el verdadero y no el tuyo". Dejemos apartada esa obsesión enfermiza que agita los estados mentales, configurados generalmente por las construcciones culturales a las que pertenecemos.

 La experiencia de lo interno rebasa las limitaciones de toda ignorancia. Un seguidor es obediente a doctrinas; un discípulo se disciplina en la búsqueda de respuestas hacia la Libertad del Espíritu.