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Respirando vida: La respiración en el yoga

Alguien muy sabio me dijo una vez que yoga es respirar y que respirar es vivir. ¡Qué razón tenía! A medida que vas practicando esta milenaria disciplina vas siendo más consciente de su sutil presencia, de cómo tu cuerpo se mueve a su ritmo, danzando con su melodía, viviendo a su compás.

Y es que la respiración en yoga es como una partitura en blanco que vamos rellenando con cada inspiración y con cada espiración. Una composición que nos permite que las notas encajen y hagan sonar la balada del universo.

El yoga nos ayuda a estar más atentos, a escuchar con atención esa musicalidad de la respiración, esa cadencia de la vida. Mientras, el cuerpo entero baila al son de cada inhalación y exhalación, con un ritmo que varía y que se ajusta a las circunstancias de cada momento.

Si escuchas con cuidado podrás sentirlo... Inspiras y creces, te expandes, abres espacios, te llenas de vida, de aire, de energía y de vigor. Es el polo positivo de la respiración, el momento de hacer acopio de vida, de acoger lo nuevo, de abrazar la fuerza vital que nos regala la naturaleza. Espiras y sueltas lo que no necesitas, te desapegas, te vacías, te purificas, dejas ir el ego, el orgullo, lo que te arrastra y no te permite avanzar. Es el momento de desprenderte de lo que ya no te ayuda a crecer, de lo que te ancla en el pasado; la oportunidad de comenzar de nuevo, de abrir un nuevo capítulo en tu vida.

La respiración es el Yin y el Yang de la vida... Es el equilibrio, la armonía, la libertad. Es la conjunción de los cinco elementos: la calma del agua, la suavidad del aire, la energía del fuego, la estabilidad de la tierra, la sutileza del éter. Y toda esta sinfonía alcanza su grado máximo cuando practicamos yoga. El cuerpo entero danza siguiendo esa maravillosa melodía vital, inspirando y espirando, mientras nos entregamos a cada asana y nos hacemos uno con el yoga. Así que no lo olvides: respira y siéntelo, vívelo, báilalo.


Enseñar yoga es una incesante fuente de aprendizaje y de satisfacción

Entrevista con Puri

Os traemos la entrevista con Puri, profesora de Hatha yoga en nuestra escuela. Puri da unas clases dulces, cercanas y llenas de ternura, sin dejar de lado la intensidad cuando el momento lo requiere. Hoy nos cuenta un poco más de su relación con el yoga y con su labor como profesora. No dejéis de leerla.

Pregunta.- ¿Cómo empezaste con el yoga? ¿Cómo lo conociste?

Respuesta.- Inicié paulatinamente a practicar yoga hace ya unos 18 años, el primer contacto con la práctica fue con clases de yoga estilo Iyengar y, mediante el trabajo físico, empecé a sentir una serie de beneficios que me hicieron indagar y probar otros estilos hasta encontrar el que más encajaba en mí, y desde entonces no he abandonado la práctica. Al principio no practicaba de manera constante, pero ahora ya está la práctica del yoga de manera integrada en mi vida.

P.- ¿Qué estilos de yoga conoces?

R.- Iyengar, Hatha, Ashtanga, Vinyasa Flow, yoga dinámico, yin yoga, kundalini…, a decir verdad, conocer en profundidad solo Hatha. He tenido la oportunidad de probar y disfrutar de la práctica de diversos estilos y sigo disfrutando al descubrir estilos novedosos para mí.

P.- ¿Cómo describirías el estilo de Hatha? ¿Qué es para ti el Hatha?

R.- El Hatha yoga es un estilo de yoga físico en el que realizamos una consecución de ejercicios, “saludos al sol”, y así vamos preparando al cuerpo para posteriormente llegar a las “asanas” o posturas que mantenemos, tomando siempre como hilo conductor en la práctica la respiración, también se incluyen en este estilo los “pranayamas” ejercicios de control de la respiración. Todo esto con el objetivo de fortalecer no solo el cuerpo, sino también nuestra voluntad, en términos físicos nos ayuda a aumentar la agilidad, la elasticidad del cuerpo y revitalizarnos, a regular los procesos metabólicos del organismo… Todo esto en un proceso en el que el protagonista eres tú mismo, en donde los límites son solo y únicamente tuyos y así se convierte en un trabajo también mental.

Para mí es todo lo anterior y mucho más porque día a día en la práctica descubro aspectos novedosos y distintos.

P.- ¿Qué es para ti el yoga en general? ¿Cómo lo integras en tu vida?

R.- Para mí el yoga es una forma de vida, es una práctica de naturaleza espiritual que se basa fundamentalmente en la experiencia. Es una disciplina, que a través de sus senderos y técnicas busca una nueva percepción, un nuevo sentido de la identidad y del conocimiento de nosotros mismos, una toma de conciencia plena en donde el respeto y el amor hacia nuestros límites y posibilidades es una constante.

Yo lo integro cada día y a cada paso que doy intentando poner conciencia y presencia en cada actividad que realizo, aunque no siempre lo consigo...

P.- ¿Cómo llegaste a ser profesora de yoga?

R.- La inquietud por aprender fue la chispa para hacer el primer curso de instructor y después el de profesor, esa chispa ha ido aumentando a cada paso que he ido dando en este camino va aumentando la inquietud y el deseo por superar obstáculos y ganar en confianza y humildad.

P.- ¿Qué es para ti ser profesora de yoga?

R.- Para mí es una fortuna poder compartir un poco de los beneficios que me aporta el yoga, saber que puedo ayudar en una clase a alguien a sentir un instante de bienestar, de fortaleza, de alegría o de paz, le da todo el sentido a la enseñanza. Es para mí todo un privilegio y también una incesante fuente de aprendizaje y de satisfacción.

P.- ¿Cuánto hay de preparación y cuánto de improvisación en tus clases?

R.- Siempre preparo las clases pensando en los alumnos, en sus necesidades, en su progresión, en sus objetivos y dejo un espacio para la “intuición”, aunque tenga la clase estructurada permito y dejo que las sensaciones fluyan con el grupo con la intención de hacer una clase por y para los alumnos.

P.- ¿Cuáles son tus fuentes de inspiración para preparar tus clases?

R.- Me inspira casi todo, la naturaleza, las lecturas de los grandes maestros, mis profesores y la vida cotidiana; observo, tomo nota y en algún momento a veces sin planearlo surge en clase, también debido a mi trabajo tengo la oportunidad de viajar constantemente, y aprovecho para asistir a clases, cursos o seminarios y de ahí extraigo mucho, me encanta asistir a clases y descubrir formas distintas de enseñar, de transmitir de entender el yoga.

P.- ¿Qué deseas transmitir con tus clases? ¿Cuál es tu objetivo con tus clases?

R.- Busco transmitir que, a través del trabajo físico, podemos cultivar casi sin darnos cuenta aspectos más profundos como la concentración, la confianza en uno mismo, la fortaleza, la voluntad y todo esto desde la calma, la paciencia y sobre todo el amor y la aceptación hacia uno mismo. Mi objetivo es que a salir de la sesión te sientas bien, con la sensación de haber trabajado el cuerpo, pero también con un poco de relajación mental.

P- ¿Qué es lo que más te enriquece con la enseñanza del yoga?

R.- Hay muchos aspectos en mi vida que se ven enriquecidos con la enseñanza, la capacidad de compartir y dar, la capacidad de recibir también, en mis clases los alumnos me enseñan más de lo que yo haya podido aprender en los libros, al salir de clase me siento llena de energía y con una sensación de bienestar que solo al enseñar recibo.


El yoga Iyengar cambia 'lo que pasa' en cada rincón del cuerpo-mente

Entrevista con Fernando

Hoy tenemos el placer de traeros la entrevista a Fernando González, profesor de Iyengar en Yoga Center Madrid. Fernando da clases en nuestra escuela y forma parte del profesorado de formación del estilo Iyengar. En esta charla hemos conocido un poco más sobre este gran profesor, una persona muy cercana y transparente, os invitamos a conocerle un poquito más.

Pregunta.- ¿Cómo conociste el yoga?

Respuesta.- El primer contacto que tuve con el yoga fue a través de un libro. No sabía nada del yoga y, estando en una librería de Madrid, vi el libro de Antonio Blay, Hatha-Yoga. Me llamó mucho la atención la frase que ponía en portada “Guía completa para la aplicación práctica de esta ciencia milenaria de la India al desarrollo físico y mental de la personalidad”. Hojeé el libro y lo compré. Al llegar a casa durante unos días leí algo, pero terminó en un cajón. Al año lo saqué del cajón y comencé a practicar en casa, en unas semanas practicaba en casa todos los días. Me estaba sentando muy bien la práctica y también crecía la inquietud de saber más. Estaría un año, más o menos, disfrutando de practicar en casa y sin ir a un centro. Me fui informando sobre yoga. Mirando hacía atrás reconozco que este primer encuentro estuvo bien, pero no puedo ver la calidad, solidez ni alcance que hoy en día tiene lo que practico sin la evolución que tuvo en los siguientes años, desde el camino que fue cogiendo esta inquietud de saber más.

P.- Antes de conocer el yoga Iyengar, ¿has practicado otros estilos? ¿Qué te hizo decantarte por el Iyengar?

R.- Sí, practiqué Hatha yoga en distintos centros, poco tiempo, hasta dar con Yoga Center Madrid donde hice la formación de Hatha. Creo que ese primer acercamiento que tuve al yoga, desde un libro y practicando solo en casa, despertó y alimentó la inquietud de saber más sobre unas posturas y disciplina que me estaba sentando genial. En este periodo no sabía nada de estilos de yoga, me fui enterando después de que había distintos estilos.

En el curso de instructor de Hatha yoga teníamos una asignatura de Yoga Iyengar, impartida por Ramón Clares. Esta propuesta fue la que resonaba con la inquietud de saber más de las asanas y pranayama y de cuidar más de lo que hacían los alumnos que tenía en clase (ya daba clases de yoga). Mis preguntas no solo se contestaban, sino que desde esta visión me abría cada vez más a unas posibilidades latentes, pero dormidas, cobrando la práctica mayor sensatez, lógica y coherencia.

P.- ¿Qué te aporta como practicante el yoga? ¿Y en tu vida fuera de la esterilla?

R.- La práctica siempre me recuerda que todo se puede hacer mejor y me pone en acción con respecto a ello, despertando esas cualidades y esa aptitud fundamentales para ello, resultando en un bienestar por ser un estímulo potente para el cuerpo-mente. No recuerdo que una sesión de práctica no me haya dejado mejor que empecé, ¡siempre me sienta bien!

¿En mi vida fuera de la esterilla? La práctica despierta y renueva el cuidado con respecto a la calma y reequilibrio. El efecto de esto llega, en mayor o menor medida, en la relación con todo. Cada día, lo que se tiene, lo que toca y hasta donde llegue. Lo dicho, siempre me deja mejor que estaba al empezar la práctica.

P.- Desde tu experiencia, ¿cómo definirías el estilo de yoga Iyengar?

R.- Es el estilo “único”, el que cambia “lo que pasa” en cada rincón del cuerpo-mente. Es una propuesta sensata, saludable y reconocible (antes o después) como la posibilidad de reequilibrarnos y cuidarnos. Es una herramienta para el conocimiento propio; supone choque y cohesión. Es algo que me divierte, me gusta y lo disfruto porque siempre termino mejor de lo que empecé. Es diferente, es otra cosa.

P.- ¿Qué te aporta el Iyengar a ti y qué crees que aportas tú al Iyengar, con tus clases?

R.- Me aporta la posibilidad de cuidar mi salud de forma integral. Un enfoque profesional, digno y enriquecedor. Me lleva una vez más al punto de partida de lo sensato y equilibrado Me vuelvo a repetir: ¡siempre me sienta bien! Mirando hacia atrás (y a un futuro) yo aporto fidelidad en la práctica y enseñanza junto con dedicación sincera.

P.- ¿Cómo llegaste a ser profesor de yoga?

R.- Siendo practicante entregado a descubrir. Ser profesor llegó con el tiempo.

P.- ¿Qué es para ti ser profesor de yoga?

R.- Aprender y seguir aprendiendo. Enseñar y corregir. Ayudar a otros a desarrollar y aprender la propuesta.

P.- ¿Cómo son tus clases? ¿Cómo las estructuras?

R.- Las clases son y se estructuran desde y con la pedagogía que aprendemos en la formación de Iyengar, en Yoga Center Madrid. Se renuevan y actualizan desde esta formación, viva, que impartimos en el centro.

P.- ¿Qué elementos no pueden faltar en tus clases?

R.- La práctica personal, el seguir aprendiendo. ¡Ah! y un “¡¡¡retalillo!!!” (risas).

P.- ¿Cuáles son tus fuentes de inspiración para preparar tus clases?

R.- La formación continua con Ramón Clares, tomar clases, los compañeros, los alumnos, la práctica personal.

P.- ¿Qué deseas transmitir con tus clases?

R.- Que el alumno que llega y está en la clase será atendido y cuidado en su recorrido de forma profesional y amistosa.

P.- ¿Qué es lo que más te enriquece de la enseñanza del yoga?

R.- Creo que esos momentos en los que energía, afecto e inteligencia son demandados y se expresan.

P- También participas en los cursos de formación de profesores, ¿cómo enfocas esta experiencia? ¿Qué te aporta?

R.- Es la posibilidad de compartir esta pasión de ser profesor. Me aporta renovación, espabilar, el no dormirse (lo que llamamos amanerarse).

P.- ¿Qué te gusta más, tu labor como profesor de profesores o de alumnos que vienen al centro a practicar? ¿Por qué?

R.- Disfruto las dos situaciones, con sus diferencias y similitudes. Las dos me hacen entender mejor esta labor de ser profesor.

P.- ¿Dirías que el yoga Iyengar es para todo el mundo o para un perfil concreto de practicante?

R.- Lo que pasa es que al probar, unos se quedan y otros se van. Reequilibra una pisada, una rodilla, lumbares, cervicales, etc., despertando atención, el cuidado, el interés y afecto, no perder el humor, creo que para todo el mundo es útil.


Enseñar es aprender; es un diálogo constante con los alumnos.

Entrevista con Chrystiany

En esta ocasión hemos tenido la oportunidad de hablar con Chrystiani, una de las profesoras más creativas de Yoga Center de los estilos de Iyengar y Hatha Yoga. Chrys también forma parte del profesorado de formación y ofrece talleres muy interesantes sobre distintos aspectos del yoga. Este verano tendremos la suerte de contar con ella en uno de nuestros retiros en Mondariz. Te animamos a leer la entrevista para conocerla un poquito mejor.

Pregunta.- ¿Cómo fue tu primer encuentro con el yoga?

Respuesta.- Por recomendación médica, ya que en Brasil, hace más de 20 años, me lo recomendaron para aprender a gestionar el estrés. La primera clase fue increíble, una experiencia que cambió el rumbo de mi vida; aunque, en ese momento, no lo supiera. Aun así reconozco que sigo siendo nerviosa, en el fondo; pero ahora tengo herramientas para gestionarlo.

P.- Conoces varios estilos de yoga, ¿con cuál sientes que conectas más? ¿Por qué?

R.- He practicado varios estilos, el Hatha yoga estilo Rishikesh como se enseña en Yoga Center ha sido con el que más me he identificado. Luego he conocido el estilo Iyengar también en Yoga Center. Hoy practico asiduamente ese estilo que me abrió un nuevo horizonte. ¡Pero no me pidas elegir!

P.- De los estilos que conoces y das clases, ¿cuál te gusta más enseñar y por qué?

R.- Enseñar es aprender. Es un diálogo constante con los alumnos, cada estilo me da satisfacción de una forma diferente. El Hatha me divierte, los alumnos quieren nuevos desafíos y la creatividad es importante. El Iyengar es más técnico, no aporto nada o lo invento, ya está todo hecho; tiene una estructura a seguir, unas pautas que hacen que los alumnos avancen desde la calidad de la práctica.

P.- ¿Cómo llegaste a ser profesora de yoga? ¿Te llevó la vida a ello o fue una decisión consciente?

R.- Sinceramente se dio así. Cuando me trasladé a Madrid quise hacer un cambio en mi vida y así lo fue. Había hecho cursos en Brasil y enseñaba a los amigos. Enseñar me divertía y llegué a Yoga Center en 2004, donde me formé y aún continúo formándome. Siempre digo que ese es un camino sin vuelta.

P.- ¿Qué es lo que más te gusta de dar clases de yoga?

R.- Dar y recibir define una clase de yoga; recibo mucho de los alumnos y al mismo tiempo yo me entrego. Me divierte y en ese momento cuando estoy en la clase, no existe nada más fuera de esas paredes, es impresionante.

P.- ¿Qué elementos no pueden faltar en una de tus clases?

R.- Me encanta trabajar con props, paredes... Y esos elementos ayudan o enseñan un nuevo camino, pero al final quien hace la práctica es uno mismo con su esterilla.

P.- ¿Cómo preparas tus clases? ¿De dónde sacas la inspiración para diseñar tus clases?

R.- Cada profesor entrega lo que tiene, enseña lo que le gusta practicar y dice lo que le gusta oír. Aprendo de mis profesores, lo vivo, lo transformo en mi experiencia para poder transmitir. Toda clase tiene un enfoque, un objetivo

P.- ¿Cómo integras el yoga en tu vida diaria?

R.- El yoga va calando en el ser humano en distintos niveles: físico, mental..., sin separación entre ambos. La práctica nos cambia sin que nos demos cuenta; no hace falta poner la mente para analizar, no es un esfuerzo, no hay una intención. Sencillamente el cuerpo agradece y se expande, la respiración se hace plena y la mente se aquieta, la meditación pasa a ser una consecuencia, un estado de plenitud. Así que, ¿qué más necesitamos?

P.- Conociendo varios estilos, ¿cómo sueles hacer tu práctica personal para poder practicar todos esos estilos? ¿Te resulta complicado separarlos o unos estilos complementan a otros sutilmente?

R.- ¡Mezclar estilos es para pocos! Puede haber grandes maestros que estudiaran y practicaran diversos estilos durante muchos años. Cada estilo tiene su gracia, su camino y su momento. Cuando empezamos a estudiar otros estilos todo se confunde, se mezcla, pero ¡quedarse ahí es un error! Separarlo lleva tiempo y dedicación. Pero creo que conocer varios estilos te hace mejor profesor y practicante.

P.- ¿Qué es lo que más te gusta del yoga?

R.- Que el yoga es para todos, su poder transformador. Si eres constante disfrutarás de sus beneficios.

P.- También estás formada en Pilates, desde tu punto de vista profesional y por tu experiencia, ¿qué disciplina es más completa y aporta más al alumno?

R.- Estoy formada en Pilates que es un ejercicio consciente y respetuoso con el cuerpo. Pero no me gusta comparar, la comparación no aporta nada a la práctica y todas esas disciplinas son prácticas. Comparar es cosa de la mente.

P.- También eres profesora de los cursos de formación en Yoga Center Madrid. ¿Cómo comenzaste con esa bella tarea?

R.- Gauri me invitó a ser parte del grupo de profesores de formación de Hatha yoga y fue un honor para mí; me abrió un camino muy gratificante. Tengo mucho que aprender en esa área; es un nuevo enfoque, hay que respectar los ritmos, las diferencias, saber identificarlas para sacar lo mejor de esos futuros profesores.

P.- ¿Qué te aporta como profesora y como practicante de yoga colaborar en estos cursos de formación?

R.- Reconocer que el aprendizaje es distinto para cada uno es muy importante. Un alumno de formación viene abierto, deseando saber más, pero también viene con su bagaje, con su forma de ver el yoga, con sus dudas que un día fueran las mías y que quizás tengan mis alumnos. Eso me da información valiosa para enseñar y practicar. Ellos aprenden mucho y yo la que más.

P.- Vas a hacer un retiro de Hatha yoga este verano en Mondariz. ¿Nos podrías adelantar un poco en qué va a consistir?

R.- Será un encuentro para compartir nuestras experiencias, disfrutar y fluir. El objetivo es que nos adentremos en la práctica con amabilidad, desde un ritmo suave. Juntos iremos profundizando y abriendo espacios que permitan una respiración amplia, plena y que se convierta en nuestra guía. Habrá meditación, pranayamas, cinco talleres monográficos en los que abordaremos distintos aspectos del yoga y también una práctica que incluya posturas restaurativas, tan necesarias para equilibrar nuestra práctica.


Narayani, una travesía por el yoga auténtico

A principios de este 2018, tuvimos la suerte de tener en Yoga Center Madrid a Narayani, una verdadera yoguini. Os hablo desde mi humilde experiencia, ya que aquella fue la primera vez que la vi en persona y que la conocí; fue la primera vez que sentí lo que significa “Bhakti yoga”, que viví en primera persona el yoga auténtico, las raíces, la tradición combinada con la modernidad, todo en una entrañable mujer de sonrisa incesante.

Recuerdo como si fuera ayer que estábamos sentados en aquella sala de luz tenue, con la preciosa imagen de Swami Vishnu Devananda presidiendo la sala, al lado de unas cálidas velas, cada uno de nosotros en su charla particular con los compañeros o consigo mismo, como pequeños oasis a la espera de la dulce lluvia. Y, entonces, se hizo el silencio: Narayani había llegado. No la habíamos visto, pero su presencia inundó la sala de un modo extraordinario, como una ola inesperada cuya presencia desata un suspiro de dicha. Narayani observó su entorno, nos miró a cada uno con una afable curiosidad, con una sonrisa que automáticamente nos dibujaba a nosotros el mismo gesto en nuestros labios y en nuestro corazón: una sonrisa que permanecería constante durante los tres días del taller.

Resulta complicado expresar en palabras la inenarrable sensación de paz, bienestar, amor, cariño y conexión que desató la presencia de esta gran maestra entre todos los allí presentes. Personalmente os recomiendo probar al menos una clase con ella, para sentir esa tierna armonía, esa suave calma, ese dulce sosiego combinados con una exigencia en la práctica que os lleva a descubrir nuevos horizontes en vuestra práctica, que os aporta una perspectiva nueva y tradicional, moderna pero que bebe de las raíces del auténtico yoga.

Tanto si sois profesores como si sois practicantes, los talleres y seminarios con Narayani transportarán vuestra práctica a un universo de infinitas posibilidades. Experimentaréis con vuestro cuerpo, con vuestra mente y con vuestra alma; descubriréis nuevas facetas del yoga, de la práctica, del sentir y el ser. Narayani no le habla solo al cuerpo, a lo físico, sino que también se dirige al espíritu, a la mente, a nuestro sí-mismo. La práctica física se combina con multitud de sensaciones, apelando a nuestros cinco sentidos y a la atención plena y constante en el aquí y ahora. Porque el objetivo es buscar un equilibrio que supere las barreras físicas y vaya a nuestro yo más sutil. Narayani nos guía con profundo amor por un sendero de autodescubrimiento en el que otro de los más bellos elementos es el canto: cuando ella entona los Kirtan, nos traslada a un estado de meditación común, en la que todas nuestras voces vibran al unísono, estremeciendo nuestros cuerpos, que también cantan junto a su voz. Todo nuestro ser canta, se embriaga, se funde con el yoga mismo.

Es, pues, una práctica holística que apela a todos los niveles: corporal, mental, espiritual, sensorial, sutil... Una oportunidad de sentir y vivir lo que es el yoga, de trazar un camino común en nuestra práctica del yoga. Un regalo para practicantes y profesores por igual, donde los límites no existen: solo existe la práctica y el disfrute, la experimentación y el juego. Y, sobre todo, el aprendizaje constante. Eso fue lo que yo viví en enero; eso es lo que os invito a probar.


Quiero que mis alumnos se miren a sí mismos, que se escuchen

Entrevista con María

María Freire es profesora de Hatha, Ashtanga y Vinyasa Flow en Yoga. En una entrevista con ella, hemos tenido la oportunidad de conocer su trayectoria como profesora y como yoguini. Os invitamos a leerla para que la conozcáis un poquito más y que su bella experiencia os inspire.

Pregunta.- ¿Cómo conociste el yoga?

Respuesta.- Cuando recibí mi primera clase de yoga, en 2004, estaba en un momento difícil de mi vida, tratando de superar una problemática que me tenía sumida en un estado casi de ansiedad. Conocía a Teresa del Pozo, mi primera profesora, de su herbolario, que yo frecuentaba cerca de mi casa. El resultado de aquel primer contacto con el yoga fue caer en un profundísimo sueño durante el relax final de la clase y despertar en un desconcertante estado de calma y bienestar. Aquella situación me marcó porque hacía mucho tiempo que no sentía ese sosiego.

P.- ¿Cómo llegaste a ser profesora de yoga? ¿Nos puedes contar un poco cómo comenzaste ese camino?

R.- Tras aquella experiencia, seguí acudiendo a clase durante los años siguientes hasta que tomé la decisión de profundizar y comencé la formación de Hatha Yoga en Yoga Center Madrid. En aquellos tiempos mis conocimientos se limitaban a lo que había aprendido en esas clases porque mis estudios y mi experiencia profesional eran jurídicos. Había sido abogada y oficial de notaría, ámbitos muy distantes respecto a esta nueva disciplina. Pero aquel primer curso de Instructora de Hatha Yoga me abrió un nuevo mundo lleno de perspectivas e ideas diferentes, lecturas inéditas para mí, nociones de anatomía, modos y maneras de enseñar y una amplia serie de conceptos, criterios y conocimientos enriquecedores. Progresivamente fui adentrándome cada vez más, comenzando a asistir al profesor en las clases, siguiendo mi formación en el curso de Profesora de Hatha y pronto siendo yo misma la que impartía clases. Cuanto más avanzaba, más me interesaba. Y por eso continué los estudios de Meditación y de otros estilos, Ashtanga Vinyasa y Vinyasa Flow.

P.- ¿Qué estilos de yoga conoces?

R.- He experimentado distintas prácticas que me aportan diferentes sensaciones e implican distintas facetas de mente y de cuerpo. Tengo claro que todos son manifestaciones de una misma cosa: centrar la atención, ejercitar el cuerpo físico, conectar con la respiración, trabajar el autoconocimiento, ser consciente, abrir la mente, aprender la compasión y la empatía, la relajación y la quietud, la búsqueda del equilibrio y la flexibilidad.

P.- ¿Qué te aporta cada uno?

R.- Para mí Hatha es la base, los fundamentos, el punto de partida. Yo, de formación básicamente jurídica, lo comparo con el Derecho Civil como base de nuestra organización jurídica. Acudo regularmente a clases de Iyengar porque valoro mucho la precisión y la alineación de las posturas y me beneficio de su efecto terapéutico. Me ayuda a ejercitar la paciencia y a aprender cómo todo nuestro cuerpo está conectado desde su interior. Ashtanga es la fuerza, el vigor, la exigencia, la constancia, el ritmo, la respiración, la resistencia. Seguir la serie de Ashtanga es un auténtico reto para entrenar la fuerza de voluntad y combatir la desgana y el desánimo. Y Vinyasa es una práctica divertida, dinámica, variada y fluida, que requiere una actitud abierta a la creatividad y al cambio.

P.- ¿Tienes un estilo favorito?

R.- No, porque cada uno de ellos tiene su personalidad, pero nunca los he encontrado excluyentes; al contrario se complementan y suman beneficios.

P.- ¿Dirías que todos los estilos que conoces te ayudan a sacar lo mejor de cada estilo para tus clases?

R.- Como practicante, aprendo de manera ecléctica y aprovecho las características no sólo de cada estilo, sino de cada profesor que aporta su propia personalidad a cada clase. Como profesora, el resultado de compatibilizar estos estilos es muy enriquecedor porque cada uno añade sus peculiaridades a la manera de enseñar. Conocer los diferentes estilos me permite hacer hincapié en distintos aspectos: Ashtanga y Vinyasa traen el dinamismo a mis clases, pero Iyengar hace que no dejemos nunca de insistir en la alineación de cada postura y utilizar los elementos de ayuda que sean necesarios para adaptar la práctica a las peculiaridades de cada alumno.

P.- ¿Cuál es tu objetivo con tus clases? ¿Cómo las estructuras?

R.- El objetivo de mis clases es crear un espacio donde mis alumnos hagan un paréntesis para dedicarse a sí mismos. Por eso empezamos siempre con una breve toma de consciencia para preparar la mente y el cuerpo. En líneas generales, y tras calentar con una serie bastante dinámica de saludos al sol, practicamos una sucesión de posturas que puede variar y adaptarse a las necesidades de los alumnos y al estilo de yoga de que se trate. La clase concluye con una relajación final para integrar todo lo practicado y llegar a un estado de calma y sosiego.

En todas mis clases, insisto mucho en la respiración consciente y en que los alumnos la mantengan siempre fluida y constante. Para mí es fundamental que la atención se mantenga plenamente en las sensaciones y sin juicio durante toda la sesión.

Mi meta es que mis alumnos salgan de la clase sintiéndose mejor que cuando entran. Considero que no puedo ofrecer más que elementos para que sean ellos mismos quiénes experimenten desde su trabajo personal. Que no me miren a mí, que se miren a sí mismos, que se escuchen. Soy solo una compañía en su camino de autoconocimiento hacia la calma.

P.- ¿Cuáles son tus fuentes de inspiración para preparar tus clases?

R.- Mi propia práctica personal es una fuente de inspiración para preparar mis clases. Observar cómo responde mi cuerpo, cómo va evolucionando, en qué orden y a qué velocidad colocar las posturas para equilibrar la práctica, o cómo influyen las variaciones del estado de ánimo u otras condiciones sobre la actividad física, si un día es más importante centrarse en la relajación, o en la respiración o en una u otra postura son datos esenciales para avanzar en la enseñanza.

La lectura de distintos textos de yoga es muy reveladora y me sugiere siempre nuevas formas y perspectivas. Las redes sociales se han convertido en un escaparate para conocer cómo respira la comunidad del yoga en la actualidad. Y recibir clases de otros profesores y de distintos maestros es siempre una fuente de inspiración y aprendizaje necesaria.

Pero lo que me proporciona una información de calidad es el análisis de los alumnos, su progreso, su reacción en las clases, lo que me comunican al salir. Sin esa comunicación me parece imposible la enseñanza.

P.- Después de todo este recorrido y “aventura” con el yoga, ¿con qué te quedas?

R.- Dar el volantazo para abandonar lo jurídico y sumergirme en el mundo del Yoga ha sido una decisión muy importante en mi vida. En ambos ámbitos siento que puedo ayudar a los demás y eso para mí es lo más importante.

Pero ser profesora de yoga es también ser una aprendiz. Somos alumnos de la vida; yo siempre he buscado explicaciones, nuevas vías de conocimiento, oportunidades para mejorar a nivel tanto físico como mental y, en general, herramientas para crecer personalmente. Y la enseñanza es un instrumento muy valioso para conocer a las personas, para acercarte a ellas y comprender la variedad y la diversidad del ser humano, aceptar las distintas sensibilidades y mentalidades, la singularidad de cada uno, pero también lo que nos une a todos.

Además, considero que el Yoga es un sendero seguro para transformar nuestro estado emocional, porque la observación y el dominio sobre el cuerpo y la respiración nos conducen a la calma y la estabilidad. La relajación yóguica tiene un valor enorme para sosegar el sistema nervioso. Y la práctica continuada nos ayuda a tomar distancia, a relativizar y a ser más ecuánimes.

He observado que existen muy diversas motivaciones para acercarse a esta disciplina. Para mí todas son válidas. Pero he visto que la razón que nos lleva a nuestra primera clase de yoga suele transformarse en algo más profundo porque el yoga nos ofrece una amplísima lista de beneficios más allá de lo físico.

Todo esto es lo que el yoga, su práctica y su enseñanza me aportan. Y lo que yo puedo ofrecer. A la espera de lo que está por llegar…


El yoga Iyengar es el yoga de todos los practicantes.

Entrevista con Ramón

En Yoga Center Madrid se imparten varios estilos de yoga, entre ellos el estilo Iyengar. Ramón Clares es uno de los profesores especializados en este estilo que da clases diariamente en la escuela y está diplomado por el Instituto Ramamani Iyengar de Pune, en la India.

Hemos tenido la oportunidad de hablar con él para conocer un poco mejor su relación con el yoga y con la enseñanza de esta milenaria disciplina. Te invitamos a disfrutar de su experiencia.

 

Pregunta.- ¿Cómo conociste el yoga?

Respuesta.- Por un amigo que iba con su novia a hacer yoga y me hablaron de la práctica.

 

P.- ¿Qué te llevó a escoger la senda del yoga como forma de vida?

R.- Cuando empiezas a practicar no sabes que es una forma de vida; es una actividad más y solo con el tiempo es cuando va dejando su huella y marcando su recorrido. En principio no se elige, al menos en mi caso yo no elegí nada, no tenía ninguna expectativa.

 

P.- ¿Cómo descubriste que querías dedicarte a ello?

R.- Tampoco “lo descubrí”. De hecho una vez una especie de pitonisa me dijo que yo me iba a dedicar a enseñar yoga y yo me reí porque en ese momento lo último que pasaba por mi cabeza era enseñar yoga. Luego gradualmente vas empezando, haces formación de profesores, das algunas clases y terminas inmerso en la enseñanza a tiempo completo.

 

P.- ¿Qué es para ti el yoga?

R.- Pienso que el yoga debe ser algo personal. Las descripciones académicas están muy bien pero lo que realmente vale es la interpretación personal. Yoga para mí es un punto de referencia a partir del cual puedes valorar mejor otras áreas de la vida. Puedes llamarle “disciplina”, es como un punto de referencia que te ayuda a valorar otras cosas (la familia, el trabajo, etc.).

 

P.- ¿Cómo decidiste hacerte profesor de yoga?

R.- Cuando te quieres dar cuenta estás dando clases de yoga los siete días de la semana, cursos, la formación para profesores..., no hay un momento específico. Solo echando la vista atrás ves que te “has metido de cabeza”. Al principio fue casi sin quererlo, las primeras clases las hacía por hacer un favor. Pero nunca fue algo que me viniera por vocación. No existió ese momento de decir “quiero y voy a dedicarme a ello”, eso es lo único que tengo claro. Aunque a día de hoy me resulta enormemente fructífero y creo que tengo mucha suerte de poder vivir como profesor de yoga, no hubo ese momento de revelación en el que dijera que quería serlo.

 

P.- Desde tu experiencia, ¿cómo definirías el estilo de yoga “Iyengar”?

R.- Aunque generalmente se asocia con soportes y alineamiento, yo creo que esta es una descripción muy simple e infantil. El yoga Iyengar es conocer cómo funciona tu cuerpo, parte a parte, pieza a pieza y en su conjunto y, a partir de ahí, elaborar unas posturas que no deben ser complicadas pero sí de una sutileza productiva. Si me hace daño no es sutil ni productivo, pero si me ayuda con dolores que tenía entonces sí lo es. Todo esto se haga más o menos uso de los soportes conocidos (sillas, ladrillos, mantas, cuerdas, etc.).

 

P.- ¿Tiene un cierto matiz terapéutico?

R.- Para mí, si no es terapéutico no es yoga. El yoga, independientemente de su apellido, cuando se aplica y ves mejora es terapéutico; cuando se aplica y lo haces mal, no es terapéutico ni tampoco yoga. Para hacerse daño hay muchas cosas.

 

P.- ¿Qué te hizo decantarte por este estilo en particular?

R.- Venía ya con algunos problemas físicos a raíz de otro estilo de yoga y vi que en conjunto me iba bien, que podía seguir practicando yoga, que algunas cosas iban mejorando, otras no las entendía muy bien y algunas no las entendía en absoluto. Pero en conjunto sentía que había empezado a encarrilar mi práctica.

 

P.- O sea que habías probado otros estilos de yoga. ¿Cuáles?

R.- Otros... La verdad es que los otros no me engancharon. Tiendo a meterme de cabeza en lo que hago, pero si me desencanto me marcho rápidamente. Y eso me pasó también con el Iyengar. Lo cierto es que el yoga Iyengar que practico ahora no tiene mucho que ver con el Iyengar que yo hacía cuando comencé. También me marché de aquel yoga Iyengar.

 

P- ¿Qué diferenciaba a ambos estilos Iyengar?

R.- El Iyengar que hago ahora responde más a ese criterio de no elegir entre el yoga terapéutico y el “cañero”. El yoga terapéutico puede ser también muy intenso pero también divertido. Si el yoga no tiene esa cualidad terapéutica en cada postura y en cada clase, a mí ya no me interesa. En realidad hay interpretaciones infinitas del mismo estilo.

 

P.- ¿Incluso dentro del mismo estilo Iyengar?

R.- Sí. A mí me hace gracia cuando alguien intenta presentar el yoga Iyengar como un yoga homogéneo, cuando es un abanico de posibilidades. El yoga Iyengar que yo ofrezco es una variante más. Es muy gracioso cuando alguien proclama para sí “el auténtico yoga Iyengar”.

 

P.- ¿Qué caracteriza a tu yoga Iyengar?

R.- El sentido común. Si alguien se hace daño es que no lo está haciendo bien, es que algo no está funcionando. Y en función de eso hemos basado la práctica. Hacemos un estilo muy clásico, pero lo que no hay que buscar es ser “pequeños B. K. S. Iyengar”; imitar al genio es inmaduro y ridículo. Nosotros tratamos de conseguir un máximo aprovechamiento del yoga Iyengar, a través del sentido común. Si la postura teóricamente es magnífica pero el alumno no puede hacerla así, hay que buscar fórmulas: eso es puro yoga Iyengar. Eso es lo que él quería, aunque haya gente que lo que hace es intentar imitarle a él en sus acrobacias más duras. Por eso digo que mi interpretación del yoga Iyengar es muy clásica. No se trata de ver quién imita mejor los gestos del Sr. Iyengar, sino mantenerse fiel a algo que funciona muy bien.

 

P.- Para ti, ¿qué es ser profesor de yoga?

R.- Ser un buen practicante y tenerlo en cuenta a la hora de dar la clase.

 


La fragmentación del Yoga

El Yoga Moderno

No hay duda que la práctica de Yoga se ha extendido en estos últimos años y su popularidad ha sido extraordinaria en todo el mundo. El Yoga se ha globalizado pero al mismo tiempo está sufriendo una gran metamorfosis. Aunque bien sabemos que su cuna es la India, el denominado Yoga Moderno se ha "independizado" de sus raíces u orígenes.

Globalización del Yoga

Esta globalización yóguica ha generado cambios, y ha sido adaptado a nuestra sociedad occidental y a nuestra cultura proliferando múltiples innovaciones así como escuelas y estilos de yoga con nombres diversos con el fin de distinguirse entre sí.

Grandes Maestros

Aquella època no tan lejana de los grandes Gurus - Swami Vishnudevananda, Satchidananda, Muktananda, Sri Aurobindo, Ramana Maharshi, incluso Krishnamurti, Swami Rama, Swami Gitananda, Neem Karoli Baba, Swami Sivananda, Swami Chidanana y Krishnamacharya - por mencionar solo unos pocos -, con un conocimiento profundo de la tradición del yoga, sus prácticas, filosofía y la búsqueda del Ser, se ha convertido en la actualidad en una estrecha y monocromátia visión relacionada casi de forma exclusiva con las asanas o posturas y, que los practicantes occidentales con muy poco recorrido y experiencia en el mundo del yoga, siguen a quienes con cierto nombre aparecen en redes sociales quedando fascinados por su magnífica práctica de asanas sin ir más allá de esos límites. 

Esto viene a ser algo similar a tratar de describir la totalidad del cuerpo humano y referirse únicamente al dedo pulgar.

Recuperación del Yoga en India

Por otro lado, la India no se resigna a perder este tesoro de su tradición y, al observar el enorme interés que despierta en occidente - sólo en América se considera que existen mas de 40 millones de practicantes -  reclama para sí, "el derecho" a su riqueza cultural milenaria - pero todo hay que decirlo, casi abandonada - no sea que los occidentales nos "apoderemos" de sus métodos.

Por ello, el presidente Modi, creo recordar que en 2014 propuso en la ONU el Día Internacional del Yoga, resolución aprobada por 177 países - nunca hubo tanto consenso entre países -, lo cual ha producido un renacimieto yóguico en India, con un Ministerio - AYUSH - para promocionar el Yoga, y Ayurveda la medicina tradicional india-. Vamos, que podríamos denominarlo el efecto pizza.

El mundo Académico y el Yoga

Aunque este yoga moderno también se ha convertido en una compleja industria, disponemos cada vez en mayor número, una serie de expertos, estudiosos indólogos y académicos que son a la vez sanskritólogos, filólogos, investigadores y profesores de distintos Departamentos de Estudios Asiáticos en las más prestigiosas Universidades - Harvard, Stanford, Yale, Suny, Berkeley, Oxford, Cambridege, Lancaster, Wales, Bristol y un largo etc., que asimismo combinan el estudio de los textos de la India con las prácticas y técnicas de Yoga en su amplitud. Por mencionar algunos nombres: James Mallinson, Samuel Geofrey, Ian Whicher, Seth Powell, David Gordon White, Mark Singlenton, Elizabeth de Michelis, Mikel Burley, Cristopher Key Chapple y el recientemente fallecido Georg Feurstein.

Tradición de India y Occidente

La gran fortuna de haberme encontrado y aprendido con maestros tan diversos como B.K.S Iyengar, Pattabhi Jois, Desikachar,  N.B. Iyengar, A.G. Mohan, Indra Devi, en la tradición de Krishnamacharya, Swami Vishnu, S. Chidananda, Satchidananda, Ventakatesananda, Ramesh Balsekar, Nisargadatta Maharaj, Poonjaji, Sankaracharyas de Kanchi, así como otros muchos de la tradición India y eruditos occidentales, todo ello nos da una gran amplitud de miras y un entendimiento de la pluralidad del yoga, su filosofía y su tradición. El Yoga es también la Unión de Oriente y Occidente.


MEDITACIÓN

MEDITACIÓN

Nos acercamos hoy a definir brevemente unos modelos de meditación que van de lo más profundo a lo más amplio y popular.

Meditación 1

Existe una intensa práctica meditativa la cual requiere una enorme disciplina, entrega y práctica plena. Podríamos decir que corresponde a los grandes meditadores en las distintas tradiciones del Yoga, y todos los linajes del Buddhismo Theravada, Mahayana, Tibetano y Zen, además de otras muchas corrientes de buscadores en todas las denominadas filosofías perennes, que viven en ashrams, monasterios,  Podríamos catalogar a estos meditadores como pertenecientes a un nivel  1 o A.

 

 

Meditación 2

Un nivel que podríamos catalogar como 2 o B, correspondería a las enseñanzas de los múltiples Maestros y Gurus que han venido a Occidente a impartir sus tradiciones y, en muchos casos adaptar parte de esa cultura a la mentalidad occidental, y ello ha originado interés por la meditación, lo cual invita a los interesados a llevar cabo de forma diaria, sentadas formales o informales de Meditación, aunque en determinados casos, buscadores de la Verdad de nuestra cultura,  iniciaron su camino iniciático a Oriente buscando respuestas a sus inquietudes espirituales.

Meditación 3

En un nivel que podríamos representar como C, técnicas meditativas son aplicadas como métodos de bienestar de mente-cuerpo ya que se les abstiene de todo contexto espiritual, como puede ser el caso de Mindfulness o plena atención, propuesta por Jon Kabar-Zinn en sus cursos de - Mindfulness Based Stress Reduction (MBSR) -  y enseñados desde hace años en clínicas, universidades y centros médicos, al igual que la Respuesta de la Relajación, propuesta por el cadiólogo de Harvard, Dr. Herbert Benson, basado en principio en la Meditación Trascendental y enfocada después en la repetición de distintas palabras o frases, o bien como las enseñanzas científicas de la meditación de la buena y admirada amiga Dra. Joan Borysenko.

Meditación 4

1En un sentido de mayor amplitud y popularidad, en una sociedad tan plural como la nuestra - aunque en ocasiones poco exigente en lo que a la meditación respecta -, se han extendido todas estas prácticas de meditación de tal manera que uno se las encuentra difundida en todo tipo de publicaciones, centros y profesores que los imparten en todos los lugares - y, a veces si rigor alguno -, apliaciones móviles, internet y un larguísimo etc.

Neurociencia y Meditación

Por último, todo ello ha atraído la atención de la medicina, psiquiatría y sobre todo el campo de la neurociencia que en estos últimos años se ha dedicado al estudio del cerebro y los beneficios que la meditación produce lo cual  ha quedado constatado en numerosas investigaciones y posteriores publicaciones científicas.

 Sea como fuere, lo importante es MEDITAR


MANJU PATTABHI JOIS - INTENSIVO ASHTANGA

Intensivo de Ashtanga Yoga con Manju Pattabhi Jois

Ashtanga Yoga goza en la actualidad de un interés inusitado entre los practicantes de Yoga. El impulsor de este estilo de Yoga no ha sido otro que Sri K. Pattabhi Jois quien a través de sus enseñanzas nos ha hecho sudar y disfrutar de este método intenso, vigoroso y energético que combina magistralmente el movimiento, la atención y la respiración.

Tenemos la gran fortuna de contar los días 18, 19 y 20 de este mes de Julio con la presencia del que es considerado hoy en día el más grande maestro de este sistema, Manju Pattabhi Jois, hijo del gran maestro Guruji, y con quien aprenderemos y difrutaremos de sus profundos conocimientos y años de práctica y enseñanzas.

Manju Pattabhi Jois en el Yoga Center

Manju comenzó su práctica a la edad de 7 años  e inició sus enseñanzas a los 15 años  guiado por su padre. Su intensa vida yóguica le ha llevado a recorrer prácticamente todo el mundo, diseminando el conocimiento del Ashtanga Yoga genuino y tradicional.

  Esta es una oportunidadúnica para que todos los practicantes de Ashtanga aprovechen esta ocasión para adentrarse en el saber de este irrepetible método contando con la presencia de tan gran maestro como Manju Pattabhi Jois es, en nuestro Centro.

Todavía estás a tiempo de inscribirte¡¡¡¡

 


ASHTANGA YOGA. LA FASCINANTE PRÁCTICA.

INTENSIVO DE ASHTANGA YOGA CON LINO MIELE.

Mayo 26-27-28

Pocos modelos de yoga resultan tan atractivos y fascinantes como  el Ashtanga Yoga. Sus característcas de naturaleza integral - mente, cuerpo, respiración, atención -, son razones más que suficientes para experimentar y ahondar en este método vigoroso, dinámico y activo método, que supone impulsar los mecanisos del cuerpo hacia un estado de óptimo bienestar, y a elevar los estados de atención de la mente, acompañado todo ello por la disciplina y compromiso, lo cual lleva al practicante a centrarse y experimentar los indescriptibles beneficios de fortaleza, fuerza, movilidad, flexibilidad y atención mental.

Impartido este Seminario por Lino Miele, uno de los más grandes expertos a nivel mundial en la enseñanza de Ashtanga Yoga de acuerdo al gran maestro Sri K. Pattabhi Jois, con quien aparece en la fotografía.


Visión filosófica de las asanas

LAS ASANAS Y BENEFICIOS.

 En las prácticas de yoga en cualquiera de sus estilos o modelos realizados en Occidente, generalmente destacamos sobremanera las asanas y, que suelen ser realizadas como herramienta para conseguir beneficios relacionados con el cuerpo y en ocasiones a nivel mental.

Bien cierto es, que las posturas de yoga han sido - y se continua -  investigadas y estudiadas en cuanto a los grandes efectos positivos que generan a nivel fisiológico: mejoran el sistema músculo-esquelético, dotan de resistencia, flexibilidad, fortaleza, gran eficiencia cardiovascular y respiratoria, benefician las funciones endocrinas y gastrointestinales así como el sistema inmunitario, la coordinación y el equilibrio.

Po otro lado, múltples estudios han mostrado que las asanas producen beneficios psicológicos que entre otros incluyen una mayor conciencia corporal, atención, memoria, positividad, reducción de estados relacionados con el estres, la ansiedad y depresión.

LA FILOSOFÍA DE LAS ASANAS Y SU FINALIDAD

 Sin duda, todos sabemos y entendemos que estos beneficios son altamente deseados por todo ser humano. Sin embargo, desde el punto de vista yóguico, su práctica va más allá de estas consideraciones psicofísicas, que como comentamos son tanto necesarias como deseadas.

 La finalidad pues, de acuerdo al yoga tradicional es cooperar con sus métodos con el fin de alcanzar lo que se denomina "divya-deha" o "cuerpo divino",  y en esta cooperación, el maestro de Hatha Yoga, se convierte en una especie de alquimista que destierra lo "impuro" para alcanzar la meta de lo Pleno, es decir, impulsarlo hacia otra forma de Realidad, lo cual significa que la práctica de asanas se "espiritualiza" puesto que el adepto o yogui, busca en último extremo, ir más allá del ego, y para ello se sirve de la "tecnología de la trascendencia" y que está bien contenida y expresada en textos como el Hatha Yoga Pradipika.

 

 


Intensivos de Ashtanga Yoga

Intensivos de Ashtanga Yoga

Nuestro Centro se caracteriza por una enseñanza rigurosa y, con la aportación de los mejores y más experimentados profesores en la tradición del Yoga.

Manju Pattabhi Jois

Muchos son los métodos y sistemas en los que preparamos a nuestros alumnos, tanto desde el punto de vista de la teoría y la práctica, con la finalidad de que la enseñanza tenga la calidad y exquisitez que requiere.

Dos de los grandes maestros actuales, Manju Pattabhi Jois y Lino Miele, muy pronto estarán con nosotros.

 En un estilo de Yoga tan intenso como es el Ashtanga Vinyasa Yoga, contamos con nuestros Cursos de Formación y al mismo tiempo, la visita de profesor@s invitad@s que aportan su experiencia y sabiduría.

Lino Miele

Tal es el caso de este año, en el que contaremos con las visitas de Lino Miele y Manju Pattabhi Jois entre otros y dado el interés que sus intensivos despiertan, es momento de adelantarse y comenzar a inscribirse.

 Sin duda, el practicar con ellos será enriquecedor para todos los participantes y un aprendizaje inolvidable.

 Podéis consultar nuestra página web.


Intensivos de Ashtanga Yoga

Intensivos de Ashtanga Yoga

Nuestro Centro se caracteriza por una enseñanza rigurosa y, con la aportación de los mejores y más experimentados profesores en la tradición del Yoga.

Manju Pattabhi Jois

Muchos son los métodos y sistemas en los que preparamos a nuestros alumnos, tanto desde el punto de vista de la teoría y la práctica, con la finalidad de que la enseñanza tenga la calidad y exquisitez que requiere.

Dos de los grandes maestros actuales, Manju Pattabhi Jois y Lino Miele, muy pronto estarán con nosotros.

 En un estilo de Yoga tan intenso como es el Ashtanga Vinyasa Yoga, contamos con nuestros Cursos de Formación y al mismo tiempo, la visita de profesor@s invitad@s que aportan su experiencia y sabiduría.

Lino Miele

Tal es el caso de este año, en el que contaremos con las visitas de Lino Miele y Manju Pattabhi Jois entre otros y dado el interés que sus intensivos despiertan, es momento de adelantarse y comenzar a inscribirse.

 Sin duda, el practicar con ellos será enriquecedor para todos los participantes y un aprendizaje inolvidable.

 Podéis consultar nuestra página web.


El poder consciente de la mente y el cuerpo

Adentrándose en la Mente y el Cuerpo

Este Intensivo es sin duda una magnífica ocasión para dedicarse a cultivar el conocimiento y bienestar, tanto del cuerpo como la mente. Diseñado de manera que los métodos más punteros de la meditación y el cuidado del cuerpo, den los resultados buscados en favor del equilibrio, la calma, claridad mental y las mejores sensaciones de dicha corporal.

Profesor: Madhana Agulla

Es director del Centro Yoga Sananda en Vigo. Cofundador de la AIPYS. Entre otros muchos lugares ha estudiado en la Universidad de Mysore con el Profesor Ramachandra y el Profesor Nick Sutton de Oxford for Hindu Studies. Es miembro de la Medical and Scientific Network con sede en Inglaterra, así como de otras instituciones. Conocedor de las filosofías orientales, las modernas técnicas de crecimiento personal, psiconeuroinmunología y conexión mente-cuerpo, mantiene una estrecha relación con grandes maestros con quienes ha estudiado y a los que ha entrevistado, así como con afamados investigadores en el campo de la salud cuerpo-mente. Ha entrenado, asimismo, a miles de estudiantes en cursos de Formación y Difusión de Yoga en India, España, Canadá, Uruguay, Argentina, Chile y Brasil entre otros lugares.

 

Enfoque del Seminario

Madhana y Westley, quieren ofrecerte en este seminario métodos de bienestar relacionados con la mente y el cuerpo.

Es bien sabido el reconocimiento que gozan hoy en día las diferentes prácticas de meditación y mindfulness ya que en el ámbito de la ciencia, son innumerables los estudios e investigaciones que se llevan a cabo, y que avalan los extraordinarios beneficios que originan sus métodos.

Asimismo, aprovecharemos las técnicas de yoga, las cuales establecen y potencian el equilibrio, la calma, claridad mental, y prestan una inestimable ayuda al organismo y todos sus sistemas para que confluyan en lo que todos deseamos: salud, bienestar y grados óptimos de felicidad.

Estas técnicas Yóguicas nos llevarán al cuidado específico del cuerpo y que actúan como una llave que apertura nuestra dimensión física, el corazón de las emociones y la conciencia.

Las posturas, al igual que la alianza de sistemas contenidos en el yoga, generarán una nueva expresión, gratitud de bienestar y sabiduría en el cuerpo.

La atención a la mente: con Westley Eckhardt

Vivir con la plena conciencia de estar en el momento presente nos aporta una riqueza de experiencia que tiene muchos beneficios. Disfrutamos más de la vida, y nuestras relaciones con otras personas se viven mejor. Estamos más enfocados y eficientes en las tareas cotidianas. Así reducimos el estrés y aprendemos a movernos en el mundo de una forma más viva, positiva y placentera.

Aprendiendo a disminuir síntomas físicos y psicológicos.

Mayor habilidad para relajarse

Conociendo como reducir niveles de malestar e incrementar la habilidad y conocimiento para encararse con el dolor.

Desarrollo de estados mentales positivos

Incremento de la autoestima

Desarrollo de la atención

Mayor conocimiento de uno mismo

El cuidado del cuerpo: con Madhana Agulla

Las prácticas que llevaremos a cabo tendrán diversidad, y haremos hincapié en métodos que enriquecerán las sensaciones positivas de bienestar:

Pondremos el énfasis en tomar conciencia en las clases, mejorar y fortalecer la estructura corporal, mantener la actitud mental adecuada para favorecer un estado de ánimo elevado, aprenderemos a diferenciar los estados tensionales de los estados de fluidez corporal, generaremos estados de energía a través de múltiples sistemas de respiración. Aprenderemos a reforzar nuestro sistema músculo-esquelético y a mejorar las funciones orgánicas.

Procuraremos con los distintos métodos psicofísicos experimentar el poder contenido en el templo de nuestro cuerpo.

El Seminario

Este seminario es altamente participatorio y práctico, incluyendo:

Instrucciones en Meditación Mindfulness o Plena Atención.

Técnicas de Respiración

Ejercicios de Estiramiento y Yoga Suave

Técnicas de Relajación

Diálogo de grupo a fin de desarollar mindfulness o la práctica de vivir atento o consciente en la vida cotidiana.