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YOGA: Curso, Enseñanza y práctica

Ante una nueva visión: Curso Formación Instructores. Comienzo: Enero 2014

El próximo mes de Enero dará comienzo un nuevo Curso de Formación de Instructores de Yoga en nuestro Centro de Vigo.

Cada día es más necesaria una preparación amplia y profunda de lo que el yoga, sus prácticas y filosofía representan para poder impartir con una base sólida, clases de calidad, y con el fin de que los alumnos se sientan en buenas manos teniendo así una mayor capacidad de disfrutar de  la consideración por parte de aquell@s que tomen clases con vosotr@s.

 Todavía estás a tiempo de lograr una preparación integral y destacar en vuestras enseñanzas. He aquí algunos aspectos que pueden ser de ayuda para un mejor entendimiento en la práctica y enseñanza.

 

Inteligencia y actitud en el Hatha Yoga

Ante la confusión creada y que reina en la geografía del yoga contemporáneo, considero necesarias algunas aclaraciones que podrían ser válidas tanto para profesores como practicantes.

 Es bien visible que el yoga se ha convertido en una especie casi exclusiva de ejercicio físico enseñado como culto al cuerpo (lo que por otro lado no está mal), no obstante, siendo limitado si sólo nos quedamos en esta perspectiva, y en caso de ser así, tenderemos a obviar un método que puede ofrecer la integración del individuo en su desarrollo psicofísico e incluso más allá, que podemos situarlo en un plano espiritual.

 Quizá el instante más interesante e importante para llevar a cabo una clase de Hatha Yoga, es el inicio de la misma, puesto que hay que tener en cuenta los elementos físicos y mentales involucrados en la participación creativa yóguica que requieren inteligencia, actitud positiva e impulso hacia el bienestar y la meta que el alumno se proponga, sembrando las semillas que al regarlas convenientemente (práctica), den hermosos frutos (resultados).

Hago referencia al Bhagavad Gita para impulsar la idea de "acción desinteresada" durante la clase práctica. Aún cuando las expectativas están presentes en todas nuestras acciones, la intención a tener en cuenta, es de cierto desprendimiento en la acción o práctica.

Creación del estado psicofísico positivo

 Se comienza creando la energía de grupo, llevándolo a un nivel vibratorio similar y armonioso, como si fuera una orquesta sinfónica con todos sus instrumentos bien afinados.

 Una vez tumbado-as en Savasana se va creando el clima individual y general de la clase, comenzando con respiraciones suaves y profundas, aliviando la tensión, fatiga y estres, oxigenando el organismo y manteniendo el cerebro despierto.

 Debe existir una toma de conciencia corporal a fin de desprenderse conscientemente de toda tensión, colaborando con la fuerza de la gravedad para que toda la musculatura se desprenda de agarrotamiento, cansancio o malestar.

 Enfoque o concentración de la mente en el aquí y ahora para que su poder sea dirigido al presente. En otras palabras, permanecer atento-a, consciente y celebrando con positividad y gozo, la oportunidad de participar de la clase.

De igual manera que podemos contemplar el transcurrir de las aguas de un río cuando nos sentamos a su orilla, observamos imparcialmente el río de la conciencia, el fluctuar de los pensamientos sin una mente reactiva y juzgadora.

 Todo ello va a dar lugar a una modificación en las ondas cerebrales, neurotransmisores, ritmo cardíaco, respiratorio, presión sanguínea, sistema nervioso autónomo, vasodilatación, descanso muscular y oxigenación celular. y de esta manera, los mecanismos neurofisiológicos se predisponen para absorber lo que la clase nos va a proporcionar.

Requisitos necesarios para clase de asanas

 Una buena práctica de yoga requiere una serie de principios indispensables para que se den un amplio espectro  de beneficios:

Atención, armonía. coordinación, fluidez, quietud, toma de conciencia, respiración ajustada a cada práctica específica, actitud mental, observación de las sensaciones, darse cuenta del constante flujo del pensamiento, ajuste a la condición del practicante y tantos otros aspectos a tener en cuenta.

 Vivenciando las Asanas

La asana tiene fases diversas para que su ejecución sea satisfactoria y beneficiosa. Lo primero es la actitud de entrega y desprendimiento por parte del yogui o yoguini, una especie de vaciado mental, que consiste en liberarse de expectativas y de esta manera desaparece la frustración ante la pelea que uno inicia consigo mismo por no poder alcanzar la excelencia de la postura.

 A continuación, se inicia la acción en dirección a la asana con movimiento armonioso y controlado, y estando en ella se procuran ajustes iniciales para pasar a la postura propiamente dicha donde se producen los ajustes más sutiles y finales, notando la alineación correcta de la asana que corresponda a las posibilidades del practicante.

La asana tiene en último extremo un punto focal dependiendo de lo que se desee obtener en una práctica concreta. Debe guardarse la simetría acorde a la condición del cuerpo y a la dificultad de la asana, sintiendo expansión, apertura de áreas del cuerpo (no compresión) y cierta libertad de  espacio articular.

Cada zona del cuerpo participa en la expresión de la postura y la mente es consciente de esa sucesión de acontecimientos corporales que se dan momento a momento. Hay firmeza -no tensión -, estabilidad, equilibrio e integración mente-cuerpo en cada asana.

 Ya situados en la asana, hay plena conciencia de la misma con una comunión mente- cuerpo.

Consideraciones de la psiconeurofisiología yóguica

Activación de ciertas áreas, eliminación de la tensión, no bloqueo de la respiración, ya que de ser así, no se produce la energía suficiente para el mantenimiento requerido en la postura,  mejoramiento de las zonas de empuje, observación de los estados mentales para que estos se transformen en estados de ánimo positivos, contemplación del sistema nervioso y sus impulsos en dirección a áreas que necesiten ajustes neuromusculares y así sucesivamente, por no extenderme en exceso.

 Se pasa a continuación a la fase de la salida de la postura, sin brusquedad, con elegancia, fluidez y armonía para situarnos en la siguiente posición, sea de pié, tumbado, sentado o cualquier otra postura.

 Después de la realización de la asana, hay una pausa para observar las sensaciones producidas por la postura y el comportamiento fisiológico y psicológico que han creado.

 De esta manera, el cuerpo es nuestro templo y cada asana una especie de oración. En el interior surge la sabiduría. Disfruta de este conocimiento milenario que igual que el sol, nos está alumbrando permanentemente.

 Te invitamos a solicitar información para nuestro Cursos, tanto en Vigo como en Yoga Center.