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La sabiduría de los Maestros (2)

 Continuando con lo anteriormente expuesto, diré que esa visión apesadumbrada del pensamiento responde a la concepción occidental, porque en otras culturas, especialmente en Oriente y en concreto en el arte indio, la gravedad y el dramatismo existencial no van ligados al acto de pensar, y podemos ver un ejemplo del disitinto tratamiento de este asunto en la representación artística del Bodhisattva, que podíamos tomar como el equivalente oriental del Pensador de Rodin.

Reflejo del pensar en el arte indio

 Tomo como figuras, los Bodhisattvas Padpmapani (los bronces de Cachemira de los siglos VII y VIII) muestran un modelo iconográfico muy distinto. Se representan en actitud reflexiva, pero relajada, abierta y expansiva, que viene resaltada por la propia composición de líneas centrífugas, a diferencia del modelo occidental que responde a una concepción predominantemente centrípeta.

El arte oriental nos muestra la plasmación de una ternura pensativa y compasiva, mientras que en occidente se refleja una actitud más narcisista y egocéntrica.

 Tal vez de ahí deriva la sensación de pesadumbre del pensador occidental: de esa continua preocupación por nosotros mismos, por ese girar, a menudo obsesivo, alrededor de nuestra propia órbita.Quizá la tensión ante el dolor, ante el sufrimiento de la vida, ante la angustia existencial, se liberaría, simplemente, al extender la mano hacia los demás, al desplegarnos, no al replegarnos.

La solución que nos muestra el arte indio, responde a toda una filosofía de la vida, en la que el pensamiento nos conduce al amor, a la compasión y a la acción desinteresada, liberándonos así de la tensión egotista.

Bhagavad Gita

 En el hermoso texto del Bhagavad Gita concebido en forma de diálogo entre Krishna y Arjuna, el primero le explica que aunque estamos encadenados por nuestros actos y sus consecuencias, hay acciones que nos pueden liberar cuando son ejecutadas con absoluto desprendimiento.

Hay una especie de liberación a través del Karma Yoga, donde lo importante estriba en la actitud inegoísta por los resultados de la acción y que está en consonancia con los maestros sufíes quienes dicen "no hay infierno sino individualidad, no hay paraíso sino altruismo."

 También el Gita nos enseña el camino de la entrega y el abandono en manos de la Gracia Suprema por medio de la devoción así como la comprensión de una sabidurá que rebasa la experiencia de la individualidad.

Frase de extraordinaria hermosura cuando en el Bhagavad Gita se define al que es sabio: "Un sabio es aquel que mantiene una mente equilibrada en la victoria y en la derrota, en la alabanza y la censura, en el placer y en el dolor".

Lección pues de ecuanimidad.

Ser o no ser

 Lo cierto es que todos pensamos y actuamos en la vida, pero deberíamos aprender a discernir entre lo que nos acerca, al menos psicológicamente, a la libertad y la felicidad, y aquello que nos enferma y esclaviza en esta sociedad tan insolidaria, hostil y casi siempre neurotizada.

Creo que el problema del ser humano sigue siendo expresado en las palabras de Hamlet, las cuales tan a menudo en Shakespeare, trascienden su contexto: "Ser o no ser, ésa es la cuestión". El auténtico dilema es decidirnos a SER.

 Y es precisamente, la grandeza que encierra la elección de "ser", la que ha gozado de un gran consenso entre autores de distintas épocas y culturas. A ella se refiere Rabindranath Tagore cuando habla de la plasmación de la Verdad del universo en el ser de cada uno de nosotros, tan coincidente con la psicología transpersonal y de alguna manera con ciertas reflexiones metafísicas de fíisicos cuánticos como David Bohm y Fritjof Capra.

Hacia lo mismo apunta la poesía mística del indio Kabir y la de San Juan de la Cruz cuando hablan de la transformación de la conciencia; siendo una vez más, Shakespeare un precursor de esa percepción lúcida de la conciencia,- que en Oriente aparece ya en los grandes pensadores de los Upanishads,- cuando hace decir en Hamlet:

"Esto sobre todo: sé cierto a tu propio Ser, y ello debe seguir como la noche al día, para que entonces no puedas ser falso ante el hombre..."

 Bien decía Jung, "tanto en la historia de la colectividad como en la historia del individuo, todo depende del desarrollo de la conciencia."

 Continúa en (3)

 

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