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Nuestro misterioso yo

Nuestro misterioso yo

 Vivimos enclaustrados y limitados en nuestro yo o nuestros mecanismos psicofísicos. El pensamiento nos traslada de aquí para allá, del pasado al futuro, de la satisfacción a la insatisfacción, y sin duda, el pensamiento pesa - de ahí que la cabeza necesita sujetarse - pero todo ello, dentro de la cárcel que nos mantiene atrapados en el cuerpo y en la mente.

Este yo finito, cuyo final es su "desaparición" mantiene una lucha que nos lleva en muchas ocasiones a la extenuación, ya que queremos romper con las cadenas de nuestro enclaustramiento, que no hemos elegidos y que ha sido desarrollado a lo largo del tiempo en nuestra evolución.

La sensación de yo o la conciencia de yo, está en nuestra mente, cuando nos identificamos con el cuerpo y el contenido mental. Sin embargo, existe en nosotros una imperiosa necesidad de romper y salir de este pozo limitado en el que estamos inmersos.

¿Más allá del yo?

 Las distintas tradiciones y filosofías liberadoras indican vías, métodos y caminos para desentrañar este misteioroso yo, que no nos da tregua en el dolor, la insatisfacción y el sufrimiento.

Este yo, desaparece por las noches - en el sueño y sueño profundo -, en estados de inconsciencia, vegetativos, enfermedades degenerativas . Alzheimer, tristemente - y de tantas otras maneras, - leer a Oliver Sacks, Ramachandran, Gazzaniga, Llinás, Eric Kandel, y otros -; pero hay otra manera "divinamente maravillosa de hacerlo desaparecer: trascendiéndolo.al decir de quienes experimentan, "la luz del Yo"

 

 

¿El yo en el cerebro?

 Hoy en día se estudia con mayor profundidad el centro de control que dirige todas las operaciones de nuestra vida: El cerebro, o un kilo doscientos gramos, causantes de toda experiencia humana, y cuyo cerebro está compuesto por miles de millones de neuronas y glías.

Una neurona típica lleva a cabo unas diez mil conexiones con sus neuronas adyacentes. La magnificencia neuronal, teniendo en cuenta que disponemos de miles de millones, lo cual viene a significar, que hay tantas conexiones en un solo centímetro cúbico de tejido cerebral. como estrellas en la galaxia de la Vía Láctea.

En ese bunker de nuestro cráneo, busca la neurociencia, el misterio de la conciencia - lo cual está bien - buscar, indagar, explorar, penetrar en elementos físicos de gran sutileza: pero ¿cómo algo de naturaleza física, puede dar lugar al misterio del yo?

Seguimos en el yo pero no nos conformamos. Así que tranquilidad.

 

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Comentarios 

5 comentarios para este mensaje

08 de Marzo de 2013 00:45

vanessa

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Tal vez sea el "misterio" el que da lugar a lo físico
Como en sirsasana, al revés :P

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