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El yoga, un juego de auto-conocimiento

Muchas veces los practicantes de yoga nos hemos encontrado con alguna persona (o varias) que nos ha hecho la difícil pregunta: “¿qué es eso del yoga?”. Resulta tremendamente complicado reducir este arte, esta disciplina milenaria, a una definición general que sea accesible a un público lego en la materia. El yoga hay que experimentarlo para comenzar a entenderlo. Aunque realmente “entender” no es la palabra adecuada, sino que va más bien en la línea de “sentir”, “vibrar”, “resonar” con el yoga. Es una ciencia experimental, basada en la experiencia, en el escuchar atentamente con todo el cuerpo, con la mente y con el espíritu.

El yoga es amor, libertad, auto-conocimiento, tradición, historia, presente, futuro..., es vida. Es amor porque te ayuda a desarrollar ese cariño innato en ti no solo hacia el yoga, sino también el amor hacia ti mismo y hacia los demás. Es libertad porque encuentras una manera de expresión, de fluir con tu cuerpo, de sentirte, de ser y estar, de moverte como te lo pide cada fibra de tu ser. Es auto-conocimiento porque te permite conocer tus límites e ir un paso más allá, con mimo, porque te permite aprender de ti y aplicarlo a tu día a día, porque te da seguridad en tus capacidades y tus virtudes. Es tradición porque estás manteniendo viva una práctica que han compartido generaciones de personas de muy diversas y variadas procedencias. Es historia viva, porque continúas sumando y engrandeciendo una costumbre iniciada hace miles de años y contribuyes a que sea eterna, perenne, duradera. Es presente y futuro porque te trae al aquí y al ahora, te ayuda a vivir en el momento, en tu eterno presente, forjando un futuro de equilibrio, paz y armonía tanto en tu cuerpo como en tu mente. Y es vida, porque todos y cada uno de nosotros, con nuestra práctica, ponemos nuestro granito de arena para infundirle vida a una tradición universal, de todos y para todos, que trasciende el trabajo que hacemos en la esterilla y nos acompaña en cada instante de nuestro día a día.

El yoga es como un juego en el que vamos descubriendo quiénes somos, en el que crecemos y aprendemos a escuchar, a sentir, a vivir “a fuego lento”. Como cuando éramos pequeños y cada pequeño hallazgo en nuestro entorno nos hacía entusiasmarnos y pensar que el mundo es maravilloso, queriendo conocer más y más de él. Un juego que nos coloca como eternos aprendices de nuestro cuerpo, de la naturaleza, de la vida. Así, en este lúdico vaivén del yoga, vamos explorando nuestro interior para comunicarnos con esa parte, a veces olvidada, de lo más profundo de nuestro ser. Vamos de fuera adentro, excavando para conocernos, para indagar como exploradores en los más insondables rincones de nuestro yo interior y así aprender, crecer, resonar con el universo.

Al fin y al cabo, el yoga es también un viaje al interior, que requiere paciencia y trabajo, una travesía que te acompañará en tu día a día de las formas menos pensadas. Os invito a jugar a este juego de auto-conocimiento, a emprender este viaje sin fin, a disfrutar de una experiencia que os acompañará y os traerá equilibrio, armonía, calma. Un juego sin fin que nos ayuda a sacar a ese niño lleno de ganas y curiosidad que llevamos dentro, libre al fin, jugando a ser yoga, jugando a vivir.

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